Salvando a los monos de morir electrocutados

[Extracto de nota publicada en la revista En Espera]

Enfrentarse en varias ocasiones a la dantesca escena de ver a unos monos morirelectrocutados o atropellados en Guanacaste, motivó a Patricia Sterman, propietaria de la tienda Azul Profundo en el pueblo de Tamarindo, y a Simona Daniele, dueña del Hotel Luna Llena en Playa Tamarindo, a organizarse ybuscar soluciones a esa terrible situación.

Así nació el programa SalveMonos, que ellas le presentaron a la Asociación ProMejoras de Tamarindo, con el fin de salvaguardar parte de la faunaguanacasteca, principalmente a los monos, que en su mayoría moríanelectrocutados al atravesar las vías utilizando los cables de la electricidad.“Cada una de nosotras aportó un poco de dinero, con eso hicimos unascamisetas, que al principio decían: Salve los monos de Tamarindo, y con lorecaudado por la venta de ellas empezamos a hacer unos puentes con cabuya yle pedimos a Coopeguanacaste (la empresa de electricidad de esa zona) quenos ayudara a guindarlos por encima de los cables eléctricos”, señaló Patricia. Cuando los monos se electrocutan, la muerte es lenta y dolorosa, por eso hay que tratar de evitarles esa experiencia tan cruel que además estaban amenazando la supervivencia de esta especie en esa zona del país.
“Ellos gritan, lloran, se quejan, y cuando algún miembro de la familia intenta ayudarlo también se electrocuta. Tuvimos un caso de hasta siete monos que murieron electrocutados en el mismo palo de luz. Es horrible porque no mueren instantáneamente, sino que se les queman los órganos y se van muriendo de a poquito. Frente a la puerta de mi casa murieron dos monos y eso me causó tanta impresión que comencé a averiguar qué se podía hacer. Acudí a un aamiga que tiene un refugio de animales silvestres en Nosara, ella me explicó cómo se hacían los puentes, y qué hace el ICE allá para impedir que los animales se electrocuten”.

A medida que ellas iban armando el proyecto SalveMonos fueron sumando colaboradores. Así se unió a la iniciativa Sonia Fuentes, gerente del Hotel Capitan Suizo. Posteriormente, el biólogo Juan Carlos Ordóñez, “quien voluntariamente se dio a la tarea de hacer un estudio de los monos deTamarindo, que eran los que estaban en mayor peligro. “Él nos ayudó a precisaren cuáles puntos hacían falta los puentes. A raíz de ese estudio se acercó elprofesor Gustavo Gutiérrez Espeleta, de la Escuela de Biología de la UCR, quienhizo público el proyecto y nos permitió, a través de la tesis de su alumna ElenaEchandi, llevarlo a la práctica”.

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